miércoles, 2 de enero de 2008

La dama del guante verde y textos de otros colores

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Ignacio Ramírez

Firma

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La dama del

guante verde
y textos de otros colores
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50
Colección Viernes de Poesía
Universidad Nacional de Colombia
Facultad de Ciencias Humanas
Departamento de Literatura
Carátula del cuadernillo
(Click sobre las imágenes para ampliarlas. Click en "Atrás" en la barra para regresar al aquí)
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Contracarátula

Ampliando la imagen (click sobre ella) se pueden leer los títulos y autores de los 49 números anteriored de la Colección Viernes de Poesía de la UNal. (Click en "Atrás" en la barra para regresar aquí)

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DETALLES EDITORIALES

Cuadernillo grapado. 16.0 x 21,5 x 0.50 cms. 56 páginas
Se terminó de imprimir el día lunes 23 de Abril del año 2007 en la ciudad de Bogotá D. C. Colombia (pag. 56)
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Moisés Wasserman
RECTOR UNIVERSIOAD NACIONAL DE COLOMBIA
Luz Teresa Gómez de Mantilla
DECANA FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS
Carmen Elisa Acosta
DIRECTORA DEPARTAMENTO DE LITERATURA
Fabio Jurado Valencia
COORDINADOR COLECCIÓN VIERNES DE POESÍA
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La dama del guante verde y textos de otros colores
Derechos: Ignacio Ramírez
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Departamento de literatura Unidad de Publicaciones
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS.
UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA Bogotá D.C.. 2007
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Editor: Eddy Ordóñez
Ilustraciones: Antonio Samudio
Foto de portada: Sergio Trujillo Béjar
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Impresión: Grupo Apsis ,
www.grupoapsis.com
, http://www.grupoapsis.com/grupo_editorial_2.htm
Impreso en Bogotá D.C. - COLOMBIA
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Catalogación en la publicación Universidad Nacional de Colombia
Ramírez, Ignacio.
La dama del guante verde y textos de otros colores / Ignacio Ramírez - Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. 2007.
56 p. - (Colección viernes de poesía. 50)
I. Poesía colombiana I. Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Ciencias Humanas. Departamento de Literatura
CDD-21861.861 /2006
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CONTENIDO Página 3.
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Prólogo 5 (Se presenta más adelante)
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La dama del guante verde 9
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Monólogo del perplejo 13
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Hombre y espejo 16
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El Esquivador 21
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El hombre que quizás fue Borges 26
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Vivir la noticia 29
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El Cronopio que murió de amor 40
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El año nuevo de la paloma 50
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Ignacio Ramírez* 55 (Ver más adelante)
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Arriba a la izquierda: Imagen de la página 3 del cuadernillo con dedicatoria de Ignacio para Gabriel Ruiz , Director de NTC …
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Prólogo
Fabio Jurado Valencia , Ciudad universitaria, abril 2007.

En el año 1997 un joven poeta mexicano León Plascencia Ñol había ganado un premio de poesía convocado en México por la revista La Casa Grande. El premio consistía en un viaje a Bogotá. Como miembro del Consejo Editorial de la revista me correspondía estar pendiente del poeta y ofrecerle el espacio universitario para una lectura de su poesía. Se programó, en consecuencia, en el Departamento de Literatura, de la Universidad Nacional el primer Viernes de Poesía. Por el interés que despertó entre los estudiantes de todas las carreras y entre noveles escritores, Viernes de Poesía se constituyó en una cita continua. Pero además del interés por escuchar a los poetas, se quería leerlos. Entonces decidimos fundar la Colección Viernes de Poesía y optamos por un proceder que hoy, al celebrar diez años, mantenemos: lee el poeta invitado y se presenta el cuaderno que recoge la poesía del poeta anterior. En el fondo, un espíritu animaba esta iniciativa: el encuentro de los escritores con los estudiantes -un encuentro a través de la palabra viva. Sólo porque estos encuentros lograron mantener una audiencia amplia. Viernes de Poesía ha podido llegar al No. 50 de su Colección.
Para celebrar el No. 50 y como coordinador de la Colección Viernes de Poesía no dudé en solicitarle un regalo a un autor que, como Ignacio Ramírez, ha sacrificado sus energías para ponernos en diálogo entre quienes todavía creemos que la literatura y el arte constituyen una ventana, como lo diría el mismo Ignacio para avizorar nuevos destinos en un país de ambivalencias y de desdén por la cultura, como es el nuestro. Es un regalo, porque es difícil pedir más a Ignacio Ramírez, luego de sostener con tanto empeño el diario virtual Cronopios, diario que pone la pausa entre los afanes y las angustias que nos acosan cotidianamente. Ignacio nos da este regalo y nosotros le damos un abrazo por querer tanto a Julio, aquel Julio de los Cronopios, porque nos lo hace recordar diariamente.
Hemos aprendido algo fundamental en el trabajo literario y periodístico de Ignacio Ramírez: definitivamente la escritura es el oxígeno que permite mantenernos en pie; nos asombra el poder de la escritura como curación del cuerpo y del espíritu; la escritura: esa fuerza que es como el aliento que los antiguos nahuas identificaban en los hombres cuando disertaban con elocuencia y les hacían sentir que estaban vivos. La escritura, en efecto, es el mejor signo de que estamos vivos, en un espacio en el que ronda tanto la muerte. Cómo quisiéramos que todos los seres humanos sintieran la necesidad de la escritura, necesidad que deviene de la necesidad de la lectura, como un derecho para vivir. Creo que éste ha sido un deseo de Ignacio Ramírez: influir desde Cronopios para mantener viva la llama de la lectura y la escritura y contribuir en la formación de ciudadanos con criterio.

En La dama del guante verde y textos de otros colores, que aquí presentamos, hallamos otra perspectiva de la poesía: son textos en prosa que vinculan la imagen del recuerdo con lo inefable, es la poesía como confrontación con el pasado para develar aquello que quedó pendiente; es la poesía como la entendió Alfonso Reyes: "El arte es una continua victoria de la conciencia sobre el caos de las realidades exteriores". Por eso hay poesía en estos textos en prosa como hay poesía en la obra pictórica de quien Ignacio Ramírez también rinde un homenaje: la obra de Antonio Samudio. (En la foto) Qué alegría que Viernes de Poesía No. 50 constituya un remanso entre el verso prevaleciente en los números anteriores y la prosa que nos ofrece aquí Ignacio Ramírez.

Sólo una cosa final: nuestra generación quedó marcada para siempre con el golpe de estado a Salvador Allende. Ese hecho no puede quedar eh el olvido, por aquello de los diversos sentidos que le asignan a la palabra democracia. Ignacio Ramírez nos lo recuerda hoy, en la vigésima feria internacional del libro, cuando Chile es el país invitado.
Fabio Jurado Valencia , Ciudad universitaria, abril 2007.
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* IGNACIO RAMIREZ (Bogotá, 1944) . Pag. 55
Escritor incansable. lector confeso. Ejerce la dualidad desde los 7 años cuando de labios de la vieja Felisa escuchó La flor del lilolá y una enciclopedia oral de la más desbordada imaginación materna. Bautizado por Corazón de DÁmicis y Las Aventuras de Tom Sawyer, luego lo fueron marcando todos los libros. unos como la sal, otros como el agua, todos hisopos repletos de rocío.
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Henry Miller lo salvó: le hizo amigo, aventurero, bohemio, mujeriego y viajero sin freno. Cuando ya había recorrido el mundo cerró los ojos y entró en sí mismo. En el momento de la publicación de este cuadernillo recibe el grado de poeta y da las gracias a sus amigos de carne y hueso y a sus hermanos de papel.
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La diabetes, el cáncer y los baldados de agua fría del hígado han querido derribarlo y ha estado clínicamente muerto aunque a pesar de todo siga en el camino.
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NoTiCa: Buena parte de lo publicado aquí se había reproducido en : NTC ... 265 , Nos Topamos Con ... Mayo 6, 2.007 http://ntcblog.blogspot.com/2007_05_06_archive.html
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<--- EXTASIS
Antonio Samudio
Esta obra, en blano y negro, aparece en la página 7 del cuadernillo.
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Otras cuatro obras del Maestro Samudio ilustran el cuadernillo
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Información y otras obras de

Antonio Samudio:
http://www.colarte.com/colarte/conspintores.asp?idartista=523
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ALGUNOS TEXTOS SOBRE

EL LIBRO

Intermedio. Por: Jotamario Arbeláez

La Feria del Libro de Bogotá .

El Páis de Cali. Abril 24 de 2007 http://www.elpais.com.co/historico/abr242007/OPN/opi6.html

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También se hará el lanzamiento, por parte de la Universidad Nacional, del libro del valiente Ignacio Ramírez, La Dama del Guante Verde, con portada de Antonio Samudio, que recoge algunos textos líricos del más infatigable gestor cultural de que se tenga noticia en este altiplano, el director de esa aventura virtual llamada Cronopios. Para todos sus amigos y colegas es un júbilo que haya aceptado, así haya sido a regañadientes, la publicación en libro de artículos y poemas que no pueden quedar a merced de las ondas fugaces del internet. Fabio Jurado fue el responsable de la aceptación y de la edición, y a él hay que extenderle las gracias por este gesto de tan alta significación.
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Vagón de un Viernes de Poesía para Ignacio Ramírez
Por RODOLFO GARCIA. L http://www.delagracia.de/rod.htm
http://www.delagracia.de/Rodolfo_Garcia.jpg (Foto del autor)
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Si un Viernes de Poesía después de 10 años fue un lunes, si por primera vez el editor llegó a tiempo con los cuadernillos, si por extraña ocasión había cuatro poetas en la mesa e incluso músicos de cierre, era porque se revelaría o graduaría a nuestro inmenso Ignacio Ramírez como poeta. Y una extraña sensación de terminar el libro nos quedó con la breve presentación de nuestro personaje de "La Dama del Guante Verde y textos de otros colores", una certeza que la poesía es "la subversión de la realidad", la puesta en escena de la imaginación, por encima de los dolores personales de quien escribe y esto es muy cierto cuando hablamos de Ignacio Ramírez. Mientras yo regresaba con los músicos -Los Verseros de México- y mi gran amigo Roberto Reséndiz y una botella de aguardiente por cada bolsillo de mi chaqueta empecé el ritual de la lectura.

Quizá uno no vive de la poesía, vive de saberse poeta y en el texto que da nombre a el libro, nos revelamos en esa primera atadura libertaria entre el poeta y el pintor, ambos que ejercen un ejercicio crítico e imaginativo, "Tiene una mano desnuda y en la otra (como es de usanza en todas las derechas) se cubre con un guante verde, quizá con la intención de que se piense que aún hay esperanza aunque también es lícito creer en un muñón, una manopla o un garrote bajo el mitón señuelo" (pág.9). Como recuerdo ahora, es mitón de muerte, del Batallón Olimpia en el México 68. Pero lo mágico es que es un texto dedicado a una mujer que cobra vida y da compañía colgada desde la pared de quien narra y es más que eso, un reconocimiento a la amistad, al amigo pintor que la creó, Antonio Samudio, "toda la noche hablamos de la gran maravilla de ser ella un personaje y yo un amigazo de nuestro gran Antonio, a quien alcanzamos a escuchar carcajeándose allá lejos, a donde los violentos lo desterraron para seguir pintando este pobre país que él sabe de memoria." (pág.12)

Y esa posición desbordada y segura por los imaginadores y no los violentos, se afirma en su Monólogo del perplejo, donde empieza a confesar su personalidad diciendo una gran sentencia que debemos retomar, "¿Si no se cree en crear, en qué se puede creer ? Soy trashumante y en consecuencia desbordado y feliz, aunque mi alma se esfuerza mucho..."(pág.13). Esa certeza de que la única guerra, las únicas armas, las debemos dar con las palabras y confiesa su inefable amor por Julito, Calvino y "el desparpajo de las muchachas generosas y espléndidas que me consienten". Esa certeza de júbilo que nos da un libro. Pero la poética se logra en esa puesta en escena de la imagen, que fácilmente reconocemos a todos esos amigos que lo abordan, las metáforas subyacen en lo cotidiano de la realidad, "La ciudad es un modelo para armar. Él sonríe: da la impresión de saber cuando alguien llega, pues lo sorprende con su figura de árbol de otoño."(pág.21) y aquí se revela la relación mítica perseguidora entre lector y escritor, y mejor no pudo llamar este relato poético, El Esquivador, donde se establece un juego de posible destrucción en un cara a cara con el gran Cronopio - no es necesario su nombre, la metáfora de árbol de otoño, es suficiente-, Ignacio lo confiesa, "Y sin embargo pasos de un solo hombre que al caminar nos da la sensación de que desfila un ejército hacia la batalla. Tuve un miedo extraño, porque daba gusto". (pág.24)

El ejercicio crítico, el no enlodar la memoria, el no olvidar que ha sido tan explícito en lo que han sido las democracias del siglo XX americano, lo deja plasmado con un acto que fue igual de sanguinario al último 11 de septiembre, sólo que este fue por los 70' y avalado por las grandes potencias, Vivir la Noticia , el recordar que el periodista también vive su realidad, no es un ser anhedónico detrás de un telepronter o micrófono. Desde la cotidianidad de un noticiero, con sus principios, sus ceremonias y ese saber que la noticia sigue latiendo en la herida, por más comunicados oficiales de calma, un pequeño homenaje a Salvador Allende, "El Maestro dejaba de sudar frío. Sabía que éramos eficientes. Daba órdenes, eso sí: "destacar lo que haya dicho el Presidente Pastrana, que el Allende no es más que un lagarto comunista". Y nosotros "sí, maestro, pero déjenos trabajar que se nos hace tarde".(pág.31). Y el punto culmen, la certeza de la noticia, del truncar a los grandes hombres, revela el alma del periodista, "No me importó que las lágrimas me resbalaran como los ríos que se van al mar en busca de la muerte que es la vida turbulenta. La pesadilla. Los periodistas también somos seres humanos - pensaba, y creía que una de las maneras de demostrar que se pertenece a la especie, es el llanto. En ese momento la objetividad me importaba un ajenjo." (pág.34)

Pero Ignacio Ramírez, nuestro Gran Cronopio, reconoce que la realidad le fascina olvidar, "Era en Santiago y en nuestros corazones borrachos donde había ocurrido el magnicidio". Y en nuestros corazones, a veces endeudados, a veces demasiado sobrios, a veces demasiado lectores, guardamos esta prosa poética, esta plaquette número 50 como la forma de gritarle al mundo que a él, a Ignacio, es imposible de olvidar, porque ha pintado con amor en palabras nuestra historia, desde siempre y para siempre.